Esta mesa abrió la jornada vespertina con
una introducción y visión del panorama de la venta de soluciones a
cargo de Dardo Gómez, director de ReproPres.
Como introducción al tema recordó que en pocos años la irrupción
de las TIC y los sistema de digitalización habían hecho posible la
gestión automatizada del documento. Estas soluciones en la actualidad
permiten al usuario optimizar los tiempos y reducir los costes de
producción, mejoran la explotación y conservación de los documentos;
y facilitan su utilización, identificación y preservación.
Señaló que al igual que en el resto del mundo nuestro parque de
equipos ofimáticos ha ido creciendo de manera espontánea, sin la menor
planificación y respondiendo a necesidades personales o de un sector
reducido de la empresa sin integrarse en un proyecto de gestión de la
empresa.
De esta forma las necesidades ofimáticas fueron satisfechas en
distintos momentos, con distintos criterios subjetivos y a través de
diversos proveedores.
Racionalización y costes
Tal profusión de respuestas a las necesidades está tratando de
reconducirse en estos momentos mediante las consultorías o
asesoramientos destinados a racionalizar la gestión del documentos.
Sin embargo, una realidad paralela es que en España más del 90% de las
empresas desconocen a cuánto asciende su gasto documental; esta
realidad no es local; ya que lo mismo ocurre en otras latitudes.
Un estudio de la consultora Cap Ventures ha cifrado que entre el 6 y el
15% de los ingresos totales de las empresas se dedican al manejo de sus
documentos; es decir a una tarea que no produce ingresos.
Tamaño descontrol trae como resultado que la simple racionalización de
esa situación, sin entrar en la reestructuración general de los
sistemas, genera desde el primer día importantes beneficios al usuario.
Y esto sea cual fuere el tamaño de la empresa; aunque los efectos más
inmediatos suelen ser mayores en la pequeña y mediana empresa.
Un aspecto colateral a tener en cuenta es que al no tratarse de costes
de producción, los ahorros que se alcancen en la gestión del documento
pasan de forma total y directa a la cuenta de resultados de la empresa.
La respuesta existe
Los distintos desarrolladores y proveedores de equipos y de sistemas
ofrecen la asistencia necesaria para definir el tipo de sistema que más
le conviene a cada empresa.
Los fabricantes están dotando a estos equipos de los software más
apropiados a cada tipo de usuario y la integración modular de las
funciones permite ampliar sus capacidades a medida de las necesidades.
Sin embargo el acelerado desarrollo de los nuevos sistemas y su rápida
implantación ha superado la capacidad de asimilación de los usuarios
corrientes. Una consecuencia de la multiplicidad es que existe en las
empresas un desconocimiento global de la capacidad y posibilidades
reales que ofrecen estos poderosos sistemas digitales.
El distribuidor "puente"
Se produce así un vacío informativo entre los proveedores de
soluciones y los potenciales usuarios de esos recursos. Ese espacio
está siendo cubierto por el distribuidor ofimático, que ha asumido esa
función de divulgador como un factor necesario para la venta del
equipo.
Lo que está haciendo es asesorar al usuario sobre la mejoras existentes
para su gestión, dimensionar el coste de esa gestión, ofrecerle un
programa para racionalizar esa gestión, suministrarle los equipos y
soluciones y dotar a la empresa del conocimiento para articular una
gestión eficaz.
Sin embargo, el distribuidor no ha tenido tiempo para reflexionar sobre
la dimensión de la gestión que ahora realiza. Así, ha convertido lo
que es la oferta y venta de conocimiento en un simple recurso para venta
de equipos. En definitiva:
- No dimensiona el valor en conocimientos de lo que ofrece.
- No cuantifica el beneficio que recibe el usuario.
- No reconoce la frontera entre la gestión de venta de equipos y la
venta del conocimiento.
Por su parte, el usuario que no sabía cuanto perdía, no sabe valorar
cuanto está ahorrando en beneficios ni cuanto ha ganado su empresa en
conocimiento. La primera consecuencia es que no cree que deba pagar por
esos valores.
Para tener en cuenta
Ante estas circunstancias, el distribuidor debe reflexionar sobre el
futuro de su negocio teniendo en cuenta que:
- La incorporación de la propia empresa en conocimiento no es una
inversión cerrada que vayamos a amortizar en un tiempo determinado.
- La inversión que estamos haciendo en la formación propia es y será
una inversión constante.
- Como consecuencia; si queremos ser competitivos en nuestras ofertas y
servicios no podremos evitar la necesidad de profesionales cualificados
en soluciones digitales que, por su propia cualificación obligan a
altos salarios.
- Los precios a la baja de los equipos son y serán una constante que ha
de compensarse con ingresos por la venta de soluciones y conocimiento.
- Hay que hacer verdad que los productos que ofrecemos tiene "valor
añadido".
Esto no es nuevos para el sector; el coste por copia ya era un valor
añadido, que nadie dudaba pagar.
- La transformación del negocio, solo acaba de empezar
- Recordar que lo que no da ganancias, está muy cerca de dar pérdidas
La importancia de la venta del conocimiento
Antonio Colomera, presidente de Grupo Telecon al que pertenece
Telecon Printing Solucions, expuso en la ponencia de este título como
su empresa observa el mercado y cómo está abordando con éxito la
venta de productos, primando el valor del conocimiento sobre los
equipos.
Como panorama planteó que "nuestras empresas ya no funcionan
como antes" porque bajan los precios de los productos; bajan
nuestros márgenes; aparecen nuevos fabricantes y en consecuencia nuevos
competidores. De forma paralela, los avances y cambios tecnológicos
hacen mella en nuestros departamentos técnicos y empezamos a depredar
nuestro parque, porque nos cuesta hacer clientes nuevos
Por otro lado, los mercados crecen muy rápidamente; mientras los
productos se convierten en poco tiempo en "commodities"
y su venta progresivamente pasa a las grandes superficies. Productos de
cuya venta podíamos vivir dejan de ser atractivos a nuestro porfolio.
En los equipos que necesitan valor añadido, su venta se convierte en
una lucha a la baja que beneficia al cliente, que va a precio, en la
compra de producto puro y duro sin contar el valor que añade el
distribuidor. Somos vendedores de producto no de proyecto.
Hemos entrado en crisis porque nuestras empresas responden a unas
condiciones de una etapa anterior y no dan más de sí.
Cambio de modelo de negocio
En medio de esta crisis observamos que:
- Desaparecen las barreras comerciales y con ello caen los territorios.
La competencia es total y desde
todos los ángulos.
- Las condiciones que ofrece una empresa hoy se convierten en poco
tiempo en tipo fijo para la actuación de todos.
- Las compañías de nuevo diseño, se adecuan al nuevo espacio
comercial y no siguen las reglas hasta ahora conocidas.
- Las nuevas tecnologías y los nuevos rangos de conocimiento cambian la
naturaleza de la competitividad.
- Como consecuencia necesaria a cambiado del modelo de negocio.
La venta de proyectos
Ante esta situación se hace imprescindible cambiar la formulación
de nuestra oferta analizando las características de la demanda del
cliente según sus reales necesidades de nuestros productos.
Supongamos que el problema de nuestro cliente es la impresión de los
documentos más la gestión de esos documentos; es decir, su
generación, su firma y registro electrónicos, y su distribución.
¿Ante esta problemática del usuario y cliente potencial vamos solo a
plantearle que nos compre una impresora? Esta claro que no, porque el
usuario lo que está requiriendo es un proyecto de gestión de sus
documentos.
Como un ejemplo práctico el ponente aportó el significado de la venta
de un escáner como un equipo unitario o dentro de un proyecto.
En el primer tipo de oferta el usuario lo considera un módulo más de
las capacidades de su multifuncional y valora que sea un equipo pequeño
por meras razones de confort. Por lo mismo no pagará nada por su
instalación ni por un equipo de mayores prestaciones.
En cambio, si la compra del escáner forma parte de un proyecto de
gestión, el cliente lo considera un elemento estratégico para
satisfacer sus necesidades; entiende que ese equipos debe cumplir los
requisitos que le indicamos. Por lo tanto no está dispuesto a poner en
juego el éxito del proyecto por un escáner que no los cumpla y acepta
de forma lógica que se le cobren los servicios profesionales
correspondientes.
Venta de conocimiento
Como cierre de su exposición, Antonio Colomera precisó que las
claves de esta cambio necesario en nuestro negocio requiere admitir que:
- Las personas son los protagonistas del éxito de los clientes
- Las personas son los poseedores del conocimiento
- Las personas, no los productos pasan a primera línea.